Agnès Szanto-Feder : Una mirada adulta sobre el nino en accion, éd. cinco 2014.

Conocimientos en general y en particular sobre David

Llegado al hogar infantil a los 10 días de vida, David fue adoptado a los 4 meses y 8 días.

Estas son observaciones entre los 14 días y los 3 meses, 7 días. Luego, hubo discusión con argumentos.

 

14 días

(a) (b)

Sobre el cambiador, David mira, observa a Bernadette con gran intensidad, sorprendente para su edad.

Se observa un ligero estrabismo. Luego, con un movimiento seguro, gira la cabeza a la

izquierda y observa con atención.

Cuando Bernadette lo toma en brazos, élla mira otra vez bien de frente

20 días:

Desnudo sobre el cambiador, llora con vehemencia muy sensible a la temperatura.

En la cuna, después de haber comido luego de unos minutos de calma, quiere dormirse,

pero se pone a llorar otra vez. Se observa entonces que los breteles del arnés de abducción[1]

le aprietan el hombro de manera que la amplitud de sus movimientos se ve limitada

Tampoco puede patalear mientras llora como sus miembros querrían hacerlo.

Esto parece sumar un malestar suplementario y refuerza aún más el llanto.

De este modo, en lugar de un probable aquietamiento, se asiste a una incesante renovación

de la exacerbación del tono –gritos y gestos desordenados – cada vez que el bretel impide

al brazo y al hombro concretar una mayor amplitud del movimiento que ha sido iniciado

con fuerza. Después de haberlo consultado con el médico se establece que no hay

necesidad de apretar los breteles. Instantes más tarde David se duerme con los brazos

separados, los codos un poco flexionados y los puños por encima de la cabeza

1 mes:

(c)

(d)       

En la cuna, acostado de espaldas. Llora un poco en medio de tentativas de llevarse la

mano izquierda a la boca, hacia la que ha girado la cabeza.

Todavía no es el pulgar lo que busca.

La mano que pasa frente a la boca no tiene aún la posibilidad de organizarse; los dedos

casi siempre flexionados, más aún cuanto mayor es el esfuerzo el pulgar queda a menudo

incluído en el interior de la palma. Cada tanto, logra mantener reunidas la mano y la boca

hecho que lo calma por unos instantes. Pero, mientras está despierto, la menor descarga

tónica provoca movimientos que afectan a todo el cuerpo y por eso también a la mano

que se aleja de la boca. Esto provoca un evidente esfuerzo global que se expresa a través

de pataleos y sacudidas de los brazos en el aire. Gira la cabeza a izquierda y derecha

como si buscara algo impaciente. Sin embargo, con la cabeza vuelta hacia la izquierda

durante movimientos desordenados de la mano izquierda domina la tendencia a

encontrarse frente a la boca y ésta misma parece buscar el objeto para chupar.

Es interesante destacar que el gesto está menos adaptado, tiene menos éxito cuanto

mayores son la tensión y la impaciencia. A veces, se tiene la impresión de que justamente

en el momento en que el bebé menos lo espera, en que está totalmente relajado, con menor

esfuerzo, la mano encuentra el lugar exacto de su boca.

Unas horas después, por la tarde: llora incluso jadeando desde hace 20 minutos.

¿Tendrá sed? (que, por supuesto, es diferente del hambre).

1 mes,

5 días

(e)

David está en el corralito, rodeado de numerosos juguetes. Obviamente, aún no los agarra,

pero su mirada descubre colores y formas.

Tiene puesto el arnés. Los brazos ampliamente separados y los puños apenas cerrados

Los antebrazos apenas se mueven; lo mismo las piernas, los pies se mueven más.

Con la cabeza girada hacia la izquierda, hacia la luz, está mirando atentamente.

Esa mirada tan pronto se dirige hacia el mundo exterior, tan pronto uno tiene la impresión

de que está atento a sensaciones que ocurren adentro. Me parece tal vez un poco inmóvil

(no rígido, pues está distendido) ¿Se deberá al arnés, que limita mucho el pasaje de las

descargas a nivel de la cadera? Los hombros parecen imponerse las mismas restricciones,

sin que la causa sean los breteles. David se va animando, pequeños movimientos recorren

su cuerpo; la cara, incluso la lengua, se contagian. Mueve un poco la cabeza como para

ajustar delicadamente su posición o el tono cervical. Se ubica en posición de esgrimista.

Todas las articulaciones, hombros, codos, puños, rodillas y tobillos presentan un ligero

movimiento. Emite sonidos, una mezcla de llanto indeciso y primeros gorjeos aún poco

diferenciados. Parece que va a llorar su rostro, tenso expresa sollozos desesperados

-pero no emite ningún sonido - y se relaja...

1 mes

7 días

(f)

Más de media hora antes de la mamadera, llora. Bernadette lo levanta y le ofrece una con

agua tres veces seguidas. David toma dos o tres sorbos rechazando luego la tetina

al darse cuenta de que es agua. Está tranquilo y relajado en brazos.

1mes

12días

(g)

(h)

(i)

David duerme desde hace, al menos, una hora y cuarto, sólo ha llorado muy poco una vez,

Bien estirado boca arriba con los brazos separados, perpendiculares al tronco, la cabeza

enteramente de costado(derecho) y la boca bien abierta.

Cuando Bernadette viene a buscarlo se lo ve muy atento. Todavía acostado en la cuna

ella le pone el babero al cuello. Se acurruca bien en los brazos cuando lo alza y sigue

todos los gestos. Da la impresión de que los conoce.

En efecto cuando la mamadera tarda en llegar porque Bernadette ha visto que un grumo tapa el

orificio de la tetina y lo quiere sacar, él se impacienta y se pone a llorar. En cuanto la

tetina está a su alcance la toma con avidez y succiona con fuerza mientras su mirada

se pierde, ya no ve nada.

Sobre el cambiador, sigue atentamente el rostro de Bernadette. Todavía se observa un

ligero estrabismo. Por momentos se tiene la impresión de que sólo mira con el ojo

izquierdo.

Cuando lo liberan del arnés de abducción se estira de inmediato, a todo lo largo y

comienza a moverse más como para experimentar posibilidades desacostumbradas.

Trata incluso de ponerse de costado empujando con el pie derecho para levantar la cadera

izquierda y extiende la cabeza hacia atrás, adoptando así una actitud de opistótonos.

Sin embargo, se trata aquí de un movimiento activo y no de una contracción refleja como

resultado de una tensión (extensión) de la espalda.

David está acostado en el corralito sin el arnés de abducción (sólo por unos minutos).

El tronco, los miembros (brazos y rodillas) separados, todo en calma. A su derecha, una

lechuza de juguete emite música. David la observa fijamente. A continuación, la mano

derecha esboza un gesto hacia el objeto. Lo alcanza entonces, mueve la mano que, a

su vez, mueve la lechuza.   El juego dura un minuto largo y luego el objeto bascula.

Entonces, el niño se pone a observar una mancha azul en la pared muy distendido; su

boca hace pequeños movimientos. Françoise vuelve a dejar la lechuza cerca de la mano

derecha que se extiende. Él la toca otra vez y, al mismo tiempo, mueve los dedos.

Luego con el codo algo flexionado su puño la alcanza ligeramente. La toca en un punto

más alto, la lechuza se tambalea y él sigue con la vista fija en el lugar donde desapareció

la cabeza de la lechuza. Mira un poco más arriba en posición de esgrimista.

Los miembros se mueven ligeramente, sobre todo los pies, el tronco inmóvil está en calma

(es decir, no está tenso). Sin embargo, es necesario volver a ponerle el arnés de abducción.

Visiblemente, queda casi inmovilizado, sólo el brazo derecho sigue moviéndose algo.

Un poco más tarde, siempre en el corralito mueve ligeramente las piernas y los pies, los

brazos se desplazan en el espacio. Por un instante percibe su puño derecho. Lalea en

dirección a la lechuza, el brazo se extiende de nuevo, los dedos no intentan aún ninguna

acción. Mueve también los labios, la lengua, los ojos. Después de varios intentos logra

rozar la lechuza.

1 mes,

21días

(j)  

(k)  

Es el momento de la mamadera en brazos de Bernadette: David está sereno, relajado con

los brazos junto al cuerpo y los codos apenas flexionados. Succiona con ritmo parejo.

Luego, durante largos segundos observa a Bernadette, una sonrisa radiante ilumina su cara

varias veces, y uno estaría tentado a atribuirle una expresión de profundo reconocimiento

En el cambiador, gira una y otra vez la cabeza con facilidad. Su mirada se desplaza sobre

todo, hacia la izquierda donde observa su puño derecho, alternando con la ilustración

   de la caja de pañales que le sirve de imagen de fondo. Durante más de un minuto, sigue

   el rostro de Bernadette estudiándolo con seriedad. Luego en el corralito, con una

expresión de asombro, gira la cabeza a izquierda y a derecha. Ve pasar a Bernadette

la sigue durante un corto trayecto. Con la cabeza justo en posición mediana, gorjea:

ajá, ajá, ajé, ajó… Con los brazos ligeramente separados mueve un poquito las piernas

luego los pies, después las rodillas. La cabeza completamente girada hacia la izquierda

la va rotando lentamente hacia el centro y la deja caer de nuevo hacia la izquierda Ajj,

ejé, ajá, ajá. El brazo derecho está casi todo el tiempo en el aire toca rara vez el piso

a nivel del codo ysuele describir pequeños círculos. Mantiene el brazo izquierdo casi

todo el tiempo en el piso, sólo rara vez lo levanta. Mueve un poquito el cuello, con

satisfacción, como para ajustarlo y luego mira otra vez hacia lo alto sin un objeto preciso

Lalea con la boca abierta, los labios se mueven pero los sonidos son escasos; ningún

obstáculo o forma de la boca intervienen para variarlos. Los brazos describen circulitos

en el aire, las piernas no se mueven.

Bernadette dice que David encuentra ahora ambos pulgares y los chupa en forma indistinta

1mes

26días

(l)  

Toma su mamadera con los ojos cerrados la mano derecha se apoya en el frasco.

Sólo se despierta cuando Bernadette lo apoya contra su pecho (para el provechito),

en una posición oblicua agradable. Está muy atento y produce expresiones variadas. Luego

Bernadette lo apoya sobre sus rodillas de frente a ella, sosteniéndolo con ambos brazos

a lo largo de la espalda y con la cabeza apoyada en sus manos. La mirada de David atenta

cálida, expresa en interacción con Bernadette una mutua comprensión.

En el cambiador, el niño se estira con evidente placer. Atento, relajado, no le saca la vista

a Bernadette. Ggg, jjg, aajj: Es él quien comienza. Sigue la mano de ella cuando pone el

tubo de crema en el estante, luego mira de nuevo su rostro.

Colocado por Bernadette sobre el lado derecho, gira enérgicamente la cabeza hacia la

izquierda para ver qué ocurre por sobre su hombro; no quiere perder el contacto visual.

Boca arriba, el tronco parece perfectamente estable; gira la cabeza con soltura y precisión

   orientándose para observar.

Cuando me muevo (yo cambio de posición durante la observación), se gira hacia mí,

me mira, me observa un poco, sin sonreír, y luego se gira hacia Bernadette, que le limpia

   la nariz: se ríe (¡!), balbucea, los brazos en el aire también parecen hablar...

En el corralito, tiene una posición bien simétrica, con el tronco estable, los brazos

separados, los codos en el piso y los antebrazos moviéndose en el aire; mueve un poco

   la cabeza, me mira, mira las estrellas que centellean (decoración navideña),

jmm, ajá, jm, jm, baa...

1 mes

28días

(m)    

Despierto desde hace unos diez minutos mira a su alrededor, observa su mano derecha

Luego comienza a llorar muy despacito, sin fuerza, con los ojos cerrados, moviendo

apenas los miembros. Deja de hacerlo cuando alguien se acerca a la cuna y se prepara

para ser alzado, incluso sus ojos se dirigen hacia el adulto. Pero no es su turno de comer

Entonces comienza a llorar más fuerte y busca su pulgar derecho. Pero resulta que entre

su mano y la boca se interpone el peluche. Después de importantes esfuerzos y con movimientos

de la mano que, sin embargo, no parecen adecuarse a lo que ésta debiera hacer, logra

               empujar el peluche, luego, se chupa el dedo y se calma.

2meses

8 días

A pesar de que Marianne(otra auxiliar) es zurda, David parece encontrarse a gusto en sus

brazos. Toma la mamadera con un evidente placer. Sin embargo, con ella establece

menos comunicación. En efecto, acaba de volver de vacaciones y David aún no la conoce.

Mientras lo cambia, él parece también algo entumecido. Tendrán que conocerse...

En el corralito, David se ve muy activo, en particular con la mirada y menos en los

sus movimientos. Balbucea en forma muy variada.

3 meses

1 día

(n)

(ñ)  

(o)  

(p)

Es el momento del baño. David duerme y Liliana (una tercera auxiliar a la que conoce

bien) comienza a hablarle con suavidad mientras espera que termine de despertarse

En el cambiador, David se anima y se establece un diálogo de complicidad con amplias

sonrisas. Sigue atentamente los gestos de Liliana, sin moverse demasiado. En el agua,

               se siente feliz, cómodo y seguro porque la mano firme de Liliana sujeta su brazo

contralateral y, de este modo, se encuentra bien sostenido por el brazo que pasa bajo sus

hombros y su nuca. Esto le permite patalear sin la sensación de perder el equilibrio.

Con ojos bien abiertos, atentos, mira y escucha a Liliana, luego la imita, abriendo y

cerrando la boca, con sonrisas y risas; la imitación, por otra parte, es recíproca.

Liliana le habla mientras lo envuelve en la toalla; rápidamente, él responde con mm, ajá

El diálogo continúa prácticamente todo el tiempo mientras lo seca y le pone el pañal

Él percibe la mano de Liliana y la sigue largamente con la vista. Juguetea con sus piernas

y brazos, patalea

Observa a Liliana, con alegría. Atento, se deja hacer.

Al ponerlo ella boca abajo durante unos instantes David yergue la cabeza con esfuerzo

rezonga y sus brazos se deslizan progresivamente hacia atrás.

Girado boca arriba, se ríe, patalea y Liliana responde hablándole.

Entrecierra los ojos, mueve los cuatro miembros, esperando el hisopo que se aproxima

a su rostro; luego se deja secar manteniendo él mismo su cara de frente

Ubicado sobre las rodillas de Liliana, ésta le pone la servilleta al cuello. David se retuerce

y, con esa manipulación, por un momento, su cabeza pierde el sostén. Se impacienta

también un poco pues hay que incorporar un medicamento a la mamadera; se queja, patalea.

Se apodera lurgo de la mamadera con avidez y succiona con mucha fuerza, mientras mira

a Liliana con intensidad. Pero sucede que el orificio es demasiado grande y se atraganta.

Hay que cambiar la tetina entonces, se mete el dedo en la boca. Liliana apoya la

mamadera, le seca la boca y la mano a David y luego se la devuelve. Otra vez David

se la arroja encima, otra vez se atraganta, hay que ajustarla de nuevo, luego secarlo...

y así seis veces, antes de terminarla

Aun así, ha sido demasiado rápido; está visiblemente insatisfecho, hace pucheros pero,

finalmente, no llora

Durante los minutos en los que está calmo, mira con atención a alguien que entró en la

habitación, luego me observa es más bien una mirada vuelta hacia el interior.

No reacciona de inmediato a las palabras de Liliana. Su mirada deambula entre Siham,

(8 meses), que está jugando en el corralito, yo misma y el vacío.

Se concentra en la mano de Liliana, la observa y agarra su pulgar con la mano izquierda.

Ella mueve juntas ambas manos las que David observa con el ceño fruncido

y su mirada pasa del gran pulgar a su propia mano(que está comenzando a conocer).

En ese momento, Liliana saca su mano y David continúa mirando la suya, que ha quedado

en el aire y que ahora mueve para imprimirle el mismo desplazamiento.

Colocado en el corralito, me observa. Luego, con un rostro interesado, mira a su alrededor

organizando ese su percepción de sus horizontes. Patalea, agita los brazos, ajá, ajá, ej.

Observa a Liliane, que se dirige hacia Siham. Mantiene su mano izquierda en el aire,

la observa. La mano derecha esboza el gesto de tomar ese objeto interesante, pero el

esfuerzo, aún global, indiferenciado justamente aleja al objeto: esa mano izquierda

¡que ya no está más! David rezonga, visiblemente desilusionado Eej, jmm, ejj, ajá...

3 meses

4 días

Por fin, David ya no tiene el arnés de abducción. Está sereno en el corralito, boca arriba,

con los brazos en el suelo ampliamente separados. Con la cabeza totalmente girada hacia

la izquierda, observa a Siham, que parlotea de lejos, en su cuna.

Girando la cabeza sin problema, me mira y me dice jo, jo. No se mueve mucho.

Luego, pareciera que comienza a moverse, pero solamente se sacuden los brazos

¡no se anima a mover el tronco ni las piernas! En efecto, las sensaciones, las

percepciones al moverse, todo es diferente; las nalgas tocan ahora el suelo y él las siente

cuando hace un movimiento, además, ya no existe el efecto en bloque como antes.

Pareciera tener la sensación de perder el equilibrio, entonces ¡hay que empezar, hay que

recomponer todo desde el principio! Sin embargo, David mira largamente la

representación que Siham le está haciendo a Isabelle(7 meses), un muy selecto público

que se ríe a carcajadas...

 

DISCUSIÓN

Al comienzo de las observaciones, hacía 4 días que David estaba en el hogar; a lo largo de su estadía, se ocuparán de él 4 cuidadoras, siempre las mismas, de las que una, Bernadette, será su auxiliar de referencia.

 

 

Al cabo de los cuatro días y, por lo tanto, de numerosos cuidados y comidas, él ya ha podido experimentar la suavidad de sus gestos y su modo de mantenerse muy atenta a sus manifestaciones...

 

(a) Este comportamiento calmo, distendido y atento, que considero precoz, puede ser ya una

     consecuencia de ello.

 

 

(b) El ligero estrabismo, bastante frecuente a esta edad, puede ser aquí el resultado de la

     tensión puesta en la atención, mientras que los controles musculares oculares aún se

     están organizando. Este estrabismo es observado una vez más, tres semanas después...

 

(c) La espalda bien apoyada a plano muestra que está evolucionando bien. Ha adquirido la primera

     postura de equilibrio, la seguridad en decúbito dorsal, con los hombros en el suelo (que,

     más perfeccionada con el tiempo y la ejercitación, constituirá la sólida base de los

     primeros cambios de postura).

 

(d) La búsqueda del dedo es un tema de observación muy interesante para el adulto. En principio, testimonia la voluntad y la tenacidad que un bebé muy pequeño es capaz de mostrar para lograr aquello que quiere hacer: satisfacer una necesidad propia de su edad y cuya satisfacción puede asumir de manera autónoma, por sus propios medios. La forma en que busca, la forma en que aprende a hacerlo, es la primera de una serie infinita de otras búsquedas y aprendizajes que le esperan, tan apasionantes unas como otros. Esfuerzos, atención, impaciencia por momentos, progresiva selección de los elementos pertinentes del movimiento, diferenciación, selección de los factores útiles para el gesto –la convicción de que puede lograrlo – y la inmensa satisfacción cuando lo ha logrado...

 

Sería una pena que, por ponerle el chupete en la boca (y, a veces, ¡con cuánta insistencia!), le ahorráramos ese trabajo. Sería una pena privarlo de esa satisfacción. Deberíamos prestarle el servicio de permitirle, a pesar de un primer llanto inicial, que lo consiga por sí mismo.

 

Los inconvenientes del chupete –Pikler ya advierte sobre ello – son de varios órdenes.

 

 

Entre los primeros emprendimientos del bebé, figura la diferenciación progresiva entre la función de succión y la de tomar el alimento. Normalmente, al tomar el pecho o la mamadera, justamente es la búsqueda del dedo lo que le permite establecer esa distinción tomándose a sí mismo, en cierto sentido, como testigo directo de la diferencia. Y, de este modo, puede satisfacer esa función, diferenciada a partir del presente por sus propios medios, de manera autónoma, en el momento deseado.

 

 

El chupete, en su boca, no le permitiría ese trabajo de búsqueda y diferenciación. Y mucho menos si se alimenta con mamadera. El bebé se volvería absolutamente tributario del adulto en lo que respecta a esas necesidades y sólo el llanto de insatisfacción (que el adulto podrá diferenciar menos de lo que el mismo bebé puede diferenciar sus sensaciones) llegaría a constituir la única arma para que el adulto viniera a remediar su problema. Remedios, por otra parte, muy aleatorios. ¿Cuándo estuviera el adulto allí, disponible? Y si es así, en efecto, ¿qué haría? En lugar de restituirle el chupete que, caído por ejemplo, cuando ya estuviera casi dormido, le cambiaría los pañales o lo acunaría.. o intentaría distraerlo?..., o, por el contrario, le pondría el chupete en la boca siempre, tanto cuando tuviera hambre, o le doliera la panza...

 

Las auxiliares de este Hogar infantil lo han experimentado por su propia experiencia. Al darle el chupete al bebé que lloraba con fuerza, éste se calmaba por un instante. Si tenía hambre, no duraba mucho... Pero incluso, como pudieron comprobarlo, simplemente en cuanto el bebé se relajaba, perdía el chupete y el llanto recomenzaba al poco tiempo. Pues bien, ellas no podían acudir a él en todo momento. Resultado de la carrera: el llanto de un bebé que busca su dedo se detiene cuando lo encuentra (en unos días, a veces menos), mientras que el otro sigue llorando. ¡Fuera el chupete!...

 

Una manera, que ha estado de moda en una época y es quizás más generadora de vicios, consiste en la costumbre de, para evitar ese llanto, darle al bebé, no el chupete, sino una mamadera de leche, de agua o de jugo de fruta, ante la más mínima manifestación..., y más tarde, dejar esas mamaderas siempre al alcance de su mano (podíamos ver cochecitos o andadores provistos de un soporte a tal efecto). La diferenciación entre necesidad de alimento y necesidad de succión se vuelve imposible, y hemos visto a niños ya grandes, aferrados a su mamadera por mucho tiempo, sin querer dejarla ni siquiera para jugar, por mucho más tiempo, incluso, que los otros que se chupaban el dedo.

 

 

Existen inconvenientes ulteriores provocados por el chupete, que muchos hemos experimentado o, al menos, que hemos podido observar. Un bebé desde los 5 ó 6 meses ya es capaz de recuperar el chupete por sí mismo si no se le ha caído muy lejos. Ahora bien, si juega de manera habitual, suele perderlo, cuando se da cuenta, se pone nervioso y, en consecuencia, evitar concentrarse intensamente en el juego. Si es muy ansioso, intentará jugar con el chupete todo el tiempo en la boca. La atención al juego sólo será parcial, mucho menor que la de otro niño que le dedique al juego toda su atención. A veces el adulto quiere remediar esa inquietud, y entonces el niño juega con el chupete colgado al cuello –lo que puede ser peligroso-. En otros lugares, jardines maternales, por ejemplo, muchos bebés llegan con el hábito instalado del chupete y cuando se les pierde se mezclan entre los juguetes, entonces otros bebés se lo ponen en la boca, etc. En esos casos se trata de imaginar estrategias variadas, lo menos dolorosas posible para el niño, para que pueda prescindir del chupete durante períodos más o menos prolongados...

 

Pero con el chupete existe un inconveniente mayor, dice Pikler, más grave que los otros: el adulto tiene el poder de quitárselo al niño según su criterio. Tiene, en consecuencia, el poder de privarlo del único medio que ha podido construir para reencontrarse consigo mismo, para tranquilizarse, para realimentarse, para procurarse un refugio frente a las ansiedades... Pues bien, todas esas funciones de auto-aseguramiento son desempeñadas por el propio dedo del niño, si ha dispuesto de los medios para apropiárselo en su momento, hacia los 2 ó 3 meses. ¡¡Y claro que es más difícil quitárselo!!

 

(Nota: tres semanas después de esta observación, la auxiliar mencionó que David lograba chuparse los dos pulgares indistintamente...)

 

(e) La inmovilidad y luego la poca movilización provienen tal vez del demasiado amplio espacio, sin

 

límite para la edad de David. ¿Fue un poco prematuro ponerlo en el piso? Está también la novedad de las sensaciones debidas al suelo, más duro que la cuna, por más que su colchón sea firme, sin olvidar el efecto del arnés de abducción, como ha sido mencionado en la observación.

 

Sin embargo, no parece demasiado molesto. El suelo duro le permite captar todas las sensaciones finas debidas a los pequeños movimientos: primeros aprendizajes para la adquisición de la seguridad –sensación de equilibrio – en decúbito dorsal. Su mirada volcada al interior demuestra, tal vez, este aprendizaje. A pesar de ello, yo hubiera preferido que lo colocaran en el suelo más adelante cuando fuera un poco mayor.

 

 

(f)     Cuando se le quiere dar agua a un bebé, debería hacérselo con un vaso, por ejemplo, o con

una cuchara. En efecto, vemos aquí la frustración de David por el hecho de que él conoce la mamadera como continente de alimento y esperaba encontrar el gusto correspondiente. Cuando se amamanta, esta distinción, es obvia.

 

(g) Postura para dormir que adopta el bebé muy pequeño que confía en su entorno, esencialmente

     en el adulto...

 

(h) Atarle el babero al cuello mientras el bebé está aún acostado en la cuna permite no perturbar

   su seguridad postural, sólo hay que levantarle un poco la cabeza. Mientras que,

     si se lo hace cuando el bebé ya está en brazos, las manipulaciones que comporta tal acto, no permite asegurar su postura y su apoyo constantemente. Confrontado con esas observaciones, el equipo decidió que todas adoptarían este modo de proceder.

 

 

(i) Los estiramientos constituyen una puesta en orden del tono global del cuerpo, una (auto)estimulación

     global de todas las sensibilidades articulares y musculares... David, bien despierto, los

     realiza cuando le sacan el arnés de abducción, así también cuando tiene 1 mes y 26 días

    

     En general, durante las primeras semanas de vida, todos los bebés se estiran más o menos

     a menudo (si están boca arriba y con libertad de movimiento), la mayoría de las veces

     en un estado intermedio entre sueño-vigilia. En mis observaciones de David, no he notado otros

     estiramientos más que los mencionados más arriba. Una hipótesis, que requiere verificación: ¿se lo habría impedido el arnés de abducción?

 

(j) Premisas del acto de prensión: el brazo se extiende hacia el objeto que ha llamado su atención (de aparición precoz en David, me parece). El trabajo proseguirá, por una parte, para refinar la dirección y la distancia y, por otra, para diferenciar los elementos de una acción todavía global, a nivel del codo, del puño y luego de los dedos. Este trabajo de diferenciación es muy intenso, concentrado, sobre todo en el descubrimiento y la experimentación de las manos en movimiento y en las sensaciones.

 

El aprendizaje es más riguroso si no hay objetos exteriores impuestos como, por ejemplo, un móvil suspendido por encima del bebé, quien perceptualmente no puede evitarlo, por tenerlo frente a los ojos, y menos aún si el objeto se mueve. El bebé permanece fascinado y puede impacientarse. Al tocarlo, hasta que sus gestos no estén bien controlados, el móvil le impide distinguir entre el efecto de los gestos y las sensaciones, identificar lo que viene del exterior (el objeto que se mueve) y lo que proviene de él mismo (la mano que se mueve y que, a menudo, aún no ha identificado como propia).

 

El objeto que se le hace atrapar utilizando su reflejo de aferramiento lo incomoda igualmente en la medida en que, como se trata de un reflejo y no de un gesto voluntario, no controla lo que hace con ese objeto, los movimientos que le imprime y, sobre todo, no sabe cómo deshacerse de él.

 

Por el contrario, si hay objetos dispuestos a su alrededor, al alcance de su vista y de su mano, eso le permitirá tomar iniciativas que correspondan a su interés del momento, a su edad mental y a su desarrollo, por ejemplo mirar uno hacia un lado u otro hacia el otro lado, o extender más tarde la mano... (Es la situación de la observación).

 

(k) Aprendizaje de la puesta a punto visual: se dice que la distancia a la que el bebé ve con

     claridad al nacer es la del rostro de la madre durante el amamantamiento. Cambiarla con

     eficacia requiere interés y experimentación. Es lo que hace David entre las distancias de

     su mano, de la imagen de fondo y del rostro de Bernadette.

 

 

(l)   La calma y la fineza de los movimientos y de los ajustes tónicos dan la impresión de que

     David se siente bien, cómodo; continúa con su trabajo de adaptación del equilibrio en posición

     dorsal, ha hecho progresos, ya que puede alejar el brazo del suelo.

 

(m) La simetría de su postura ya es el resultado de la ejercitación, de los movimientos que

       efectúa boca arriba, sobre una superficie firme o dura.

 

(n) Este es un ejemplo de la importancia que tiene el hecho de que haya aprendido a usar

     su dedo. Sin embargo, si en este caso, eso funciona, es también porque aprendió a

     confiar en que no sufrirá de hambre durante mucho tiempo, y que no esperará

     demasiado su mamadera...

 

(ñ) Este modo de sostener al bebé en la bañera contribuye prioritariamente al placer del baño, a la confianza, a la distensión...

 

(o) Durante estos momentos, el diálogo es real, el adulto se interesa por lo que el bebé le dice;

 

     A su vez éste halla placer en lo que el adulto le dice... El niño sigue con atención todos los gestos y participa realmente en la situación ofreciendo su rostro a las    acciones del adulto. En efecto, ese gesto es aquí tan sereno porque, desde los primeros días, las cuidadoras le han mostrado el hisopo con el que higienizan sus ojos acercándose y esperando que David lo captara y recién luego se lo pasaba con total suavidad.

 

 

Secar el rostro del bebé e, incluso, de un niño aún mayor, suele ser ocasión de llanto y conflicto. En efecto, no le resulta agradable. Entonces, como se piensa que el niño va a llorar, el adulto, muchas veces para terminar rápido, le sostiene fuertemente la cabeza, -porque de otro modo la apartaría-, de modo eficaz, pero sin miramientos, aunque con buena voluntad, para que el niño no llore mucho. Pero aquí, en este lugar, todo sucede sin ninguna animosidad, sin displacer y sin impaciencia. Lo interesante es que, siendo tan pequeño, el bebé sea ya capaz de semejante integración de actitud y comportamiento, ¡basta con ofrecerle los medios!

 

(p) Esta es una de las observaciones que incitaron a las auxiliares a ponerse de acuerdo y escoger el

 

     modo de actuar descripto cuando David tenía 1 mes y 12 días.

 

 

(q) Momento tan penoso para David como para la auxiliar, muestra hasta qué punto es

 

     importante preparar con cuidado todos los elementos necesarios antes de tomar al niño

 

     en brazos. (Hubiera sido mejor que ella intentara cambiar la tetina antes de continuar. Es verdad que David se hubiera sentido sorprendido, tal vez hubiera protestado, pero lo siguiente hubiera sido tranquilizador, satisfactorio. Me parece, en este caso, que la auxiliar no se atrevió a salirse de lo habitual, -por miedo a la reacción – y prolongó la dificultad. Pienso que la elección es difícil. Le faltó a Liliana una sólida seguridad interna acerca de su propia competencia.

 

No es por azar que existe una inmensa variedad de tetinas. Deben adaptarse a un gran espectro de necesidades y de capacidades de los bebés. Algunos, como David, succionan vigorosamente. Es necesario, para satisfacer también la necesidad de succión, que la mamadera no se vacíe demasiado rápido. Otros bebés son lentos, más débiles, si la leche no llega, se cansan, se desaniman, incluso se amodorran, y no comen hasta saciarse; la mamada se vuelve un incordio. Y todos los matices son válidos entre estos dos extremos. En consecuencia, hay que observar bien a cada niño: qué es lo más satisfactorio para él y ofrecerle, indefectiblemente, la tetina personal, única...

 

En el caso de nuestra observación, cada sorbo era un sufrimiento con miedo de atragantarse, mientras el hambre seguía atormentando a David. Lo que incrementaba la insatisfacción era que, como el alimento llegaba muy rápido y la sensación de saciedad le tomaba su tiempo... Y además, su necesidad de succión, aún poco diferenciada, no podía ser suficientemente satisfecha, situación que, no obstante, él podía compensar porque, por fortuna, podía chuparse el dedo.

 

Muchos otros elementos podrían ser señalados a lo largo de la observación: éstos son sólo algunos ejemplos.

 

Una cuestión interesante se presta a la reflexión como corolario de esta observación y de su discusión: ¿Qué criterio o marco conceptual ayuda a distinguir el momento o, más bien, el hecho, el evento, en el que, se piense que se puede dejar llorar al niño, aunque, sea sin embargo, un signo de insatisfacción (cuando busca el dedo) de otros momentos o hechos (el bretel que está apretando el hombro a los 20 días) para intentar descubrir los medios, inmediatos o preventivos, que impidan la aparición del llanto o logren disminuir sus efectos, antes, incluso, de que el niño haya expresado su descontento o su sufrimiento?

 


  Implemento ortopédico utilizado en los bebés cuando se sospecha una displasia de caderas. (N. de la T.)

 

Agn